ANTONIO RIGO
DE LA TIERRA A “EL PAN CON ACEITE”
Han pasado trece años desde que Antonio Rigo (Palma de Mallorca, 1957) apostara por una aventura literaria en Palma de Mallorca. Un aventura que contó, desde sus comienzos, con el apoyo de Román Piña y Emilio Arnao y que ya despuntaba como un viaje lleno de encuentros afortunados con poesía para todos los públicos. Desde el Café Librería Literanta de Mallorca, Antonio Rigo dirige, desde hace dos años, la batuta del último jueves de cada mes a un público entregado y una sala llena, demostrando como la poesía puede llegar a fin de mes con la cabeza bien alta.
P: Antonio, ¿Cómo surgió la idea de los últimos jueves de cada mes?
R: Cuando pusimos en marcha la editorial “Bolsa de Pipas” nació, paralelamente, la necesidad de un espacio, un lugar en el que poder hablar en voz alta de las cosas de poesía. La “Bolsa de Pipas” tenía la idea de sacar gente joven mezclada con escritores ya consagrados. Y queríamos tener un sitio donde esta gente pudiera venir y, a parte, ampliarlo. No existía en Palma, en aquellos tiempos, un lugar de lecturas; sólo estaban las clásicas, las aburridas, las de jarroncito con florero y mesa con mantel. Nosotros queríamos un espacio donde poder estar de pie e invitar a la gente a participar, y así nació el último jueves, como un lugar para leer la poesía en voz alta, sin micros, subiéndonos a las sillas, sentándonos sobre el público.
P: Ha pasado una década, ¿crees que el público ha cambiado?
R: Sí, ahora tenemos más gente mayor (risas), por que ya se han hecho mayores e incluso tenemos algunos casos de lealtad extrema al último jueves (risas). En mi caso, ha envejecido conmigo; en el que caso de los más jóvenes, el último jueves ha crecido con ellos. La verdad es que el público es muy variopinto, más amplio, incluso vienen políticos (más risas).
P: ¿Qué le dirías a alguien que aún no conoce el último jueves de cada mes en Literanta?
R: Que es una fiesta de la palabra y vale la pena vivirla. Nos vestimos de ella y nos lo pasamos bien, nos divertimos, nos acercamos al acto meramente creativo de la palabra desde el humor y el desparpajo, como el camarote de los Hermanos Marx, desde la acera del humor y la ironía.
P: Cuando hablas del camarote de los Hermanos Marx, hablamos de teatro, narrativa, poesía todos juntos ¿crees que van bien de la mano? R: El hilo conductor es siempre el poético a través de la obra de algún poeta invitado y recitando su propia obra. Por supuesto está abierta a todo, desde música, teatro y exposiciones fotográficas, hasta artistas pintando en vivo. En un espacio como el último jueves hay mucho espacio y cabe todo junto; lo que le otorga, aún más, la sensación del camarote de los Hermanos Marx, en el buen sentido de la palabra.
P: ¿También el rock y la poesía?
R: Totalmente. Yo empecé en la poesía por Jim Morisson de “The Doors”. Descubrí con quince años los poemas de Morisson y, a través de su música, hice un viaje de regreso hasta la poesía. Ambos, el mundo del rock y la poesía me conmocionaron.
P: Dime algún autor fetiche que pudo asistir al último jueves.
R: Robert Graves. Los especiales que hacemos de él resultan alucinantes. Es mi autor de cabecera, de culto, y al que todos los del último jueves veneramos por todo lo que representa para la poesía. El vivió como un poeta y eso es dificilísimo, me parece fascinante. Sus hijos y su mujer han asistido varias veces y, apoyado por su hijo Tomas Graves, hemos hecho cosas que hacía Robert Graves en sus tiempos. El hacía una fiesta cada 24 de julio, algo parecido en el último jueves, donde se reunían poetas, actores, humor, buen vino y coca mallorquina. Nosotros intentamos conservar ese espíritu.
P: Impartes talleres de poesía en Literanta, ¿qué hacéis en el taller?
R: Este ya es el segundo año impartiendo clases. La verdad es que mis alumnos son adultos y tienen un interés enorme por la poesía. Todos trabajan. Una es psicóloga; otro trabaja en un banco; una es ama de casa; otro canta en una coral; y una vez a la semana nos sentamos
durante dos horas y lo que surge es mágico, sorprendente y especial. Yo creo que el poeta nace, no se hace, aunque si que existen trucos para acercarse a ella.
P: Pero falta gente joven, ¿verdad?
R: Sí, imagino que será por un tema económico porque si eres estudiante, es más complicado. Ocurre lo mismo con el último jueves que es un espacio abierto a todo aquel que quiera participar pero cada vez hay menos público joven
P: Este año te publican varias obras, háblanos de ellas.
R: Hay dos libros en editor, uno es “Pan con aceite y otros poemas” (Edith. Calima) que seguramente verá la luz en la primavera tardía. Es un libro gordo (risas) quiero decir que es un libro con varios apartados, “Poemas de amor y luna”, “Poema a las hijas”, “Poemas a las cosas” y “Pan con aceite”. Vengo de un libro muy sutil, con versos muy cortos, y llego a éste con una estructura poética, con más fondo de poesía. Vengo de la iluminación a la mesa de trabajo. La verdad es que estoy expectante porque son muchas voces en una. La otra obra es “Poemas del bosque y la lluvia” (edit. 4 de agosto). Es obra que tiene algunos años, y que nunca había sentido la necesidad de publicarla hasta ahora. Este libro es una vuelta a la naturaleza, redescubrir la piedra, el torrente, el lugar donde caminaban mis hijas, el grito de la montaña, con todo lo duro y lo maravilloso que tiene.
P: ¿Por qué tanto tiempo en silencio?
R: Es una opción personal. Siempre habían gustado pero nunca tuve la necesidad de publicarlo. Tras añadirle tres poemas, sentí que el ciclo estaba cerrado y decidí publicarlo.










